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El Baccarat, también llamado ¨Punto Blanco¨, es un juego de mesa muy fácil en el que no tienes que tomar decisiones estratégicas complicadas. Sin embargo hay una serie de reglas para este juego de casino. Al comienzo del Baccarat los jugadores, incluido el Croupier, apuestan por la Banca, el Jugador o Empate. En general el Croupier se ofrece a ser la Banca. Los jugadores pueden decidir no jugar y pasan el ¨Shoe¨ (zapato) al siguiente jugador. Si gana la banca, el ¨Shoe¨ permanece con el mismo jugador. No obstante, si gana el Jugador, se pasa el ¨Shoe¨ al siguiente jugador.
La persona que reparte le da a cada jugador dos cartas. Primero al jugador y después a la Banca. El objetivo del juego es adivinar qué mano tiene el valor más alto. En realidad el principio es el mismo que el de Negros o Rojos en la Ruleta y el pago es 1:1 (excepto en el empate donde se paga un 8:1 o 9:1). Se puede repartir una tercera carta al Jugador o la Banca según la ¨Regla de la tercera carta¨. No es necesario aprender estas reglas porque estas decisiones se toman automáticamente.
El Baccarat se juega con seis u ocho barajas. Todas las cartas con figura y el diez no tienen valor. Las cartas por debajo del diez tienen el valor que se indica en ellas, y el As vale uno. Los palos no cuentan. Además si el total resulta en un número mayor de diez, sólo cuenta la cifra de la derecha. Por ejemplo, quince cuenta como un cinco y veinticinco cuenta también como un cinco.
Cada mano se compone de un mínimo de dos hasta un máximo de tres cartas. El que reparte deja dos cartas al ¨Shoe¨ y da al jugador con la apuesta más alta en el Punto las dos otras cartas. El jugador mira las cartas y a continuación se las devuelve a la persona que reparte. Éste da la vuelta a las cartas de ambas manos y el Croupier anuncia el resultado y el ganador. Si alguna de las dos manos tiene un total de ocho o de nueve, la suma más alta que se puede obtener, a esto se le llama ¨Natural¨. En ese momento no se reparten más cartas. Si no se obtiene un ¨Natural¨, el que reparte puede decidir según el total de cada mano si reparte una tercera mano o no. Ésta decisión depende de las reglas que siga cada casino.
Si el jugador no toma una tercera carta, entonces la mano de la Banca se queda en seis o más y saca una tercera carta para obtener un total de cinco o menos. Si el jugador saca una tercera carta, entonces ésta carta decidirá si el Banco saca una tercera carta o no. En la ¨Regla de la tercera carta¨ se dice que si la Banca tiene un total de dos, la Banca puede sacar una carta, independientemente de cuál es la tercera carta del jugador. Además hay una regla según la que si el total de la Banca es tres, la carta se lleva una tercera carta excepto si la tercera carta del jugador es un ocho. Si tiene un total de cuatro, la Banca puede llevarse una tercera carta si la carta del jugador es un cero, uno, ocho o nueve.
Si tiene un total de cinco, la Banca se lleva una tercera carta si la carta tercera carta del jugador es un cuatro, cinco, seis o siete. Si tiene un total de seis, la Banca se lleva una tercera carta si la carta del jugador es un seis o un siete. Y como última regla si el total de la Banca es un siete, la Banca se queda como está.
Si la tercera carta se reparte, gana la mano con el mayor valor. El Croupier reune primero las apuestas perdidas y paga al (los) ganador(es). La persona que reparte no es el responsable de los pagos. Se le considera como un jugador más que juega contra el casino.
Existe una diferencia entre la apuesta de la Banca y la apuesta del Jugador. Si la Banca gana, el casino recibe un cinco por ciento de la apuesta en forma de comisión o impuesto. Esto está determinado así porque está comprobado que con 8 barajas, la Banca ganará generalmente de tres a cuatro manos más que el Jugador.


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